hablemos de birra

 

Algunos la toman sólo en ocasiones especiales o con determinadas comidas, otros, la amamos. La cerveza es una bebida con mucha historia. Se cree que tiene tanta antigüedad como el pan… y en cierta forma están emparentados, ya que ambos nacieron de la fermentación de la harina de trigo y el agua.

Los historiadores le fue siguiendo el curso, desde que la primitva humanidad fue dejando su forma de vida nómade, y la rastreó por la Mesopotamia y por Egipto. En Grecia y Roma las cosas no fueron tan fáciles para nuestra amiga, ya que tanto los griegos como los romanos eran famosos por su preferencia por el dios Baco, y el vino llevaba la delantera. De hecho, la cerveza era asociada con los bárbaros.

Algo le jugó a favor, y es que el aporte calórico de la cerveza, casi alimenticio, hizo que en algunos lugares se comenzara a consumir. A ello se suma que en el norte de la actual Europa, la “cerevisia” se transformó en una alternativa al consumo de agua, que generalmente se encontraba contaminada por animales muertos.

Así que los romanos asociaron rápidamente el consumo de cerveza con los “pueblos bárbaros” que no estaban dentro de la potestad del Caesar…

La llegada del cristianismo tampoco favoreció el consumo de la antigua cerveza, ya que en los ritos de la joven comunidad cristiana el vino era considerado “la sangre de Cristo”… nuevamente la cerveza quedó del lado de los paganos… bárbara, pagana y deliciosa, la birra igualmente estaba destinada a sobrevivir.

En algún momento continuaré con la historia de la cerveza, mientras te voy a listar los posteos que vaya haciendo con distintos estilos de cerveza… cada uno con una receta para maridar